El país, ese peso

Ojos rojos. Las víctimas de asfixia mueren con los ojos rojos a causa de la explosión de los vasos sanguíneos. Hay tantas muertes por asfixia como formas de impedir el paso del aire a los pulmones: ahogamiento, envenenamiento, sobredosis, electrocución, estrangulamiento.

Es una muerte relativamente rápida. De cuatro a seis minutos necesita la vida para despedirse del cuerpo, luego de que éste deja de respirar. Pero es una muerte cruel: en la mayoría de los casos, la víctima está consciente cada segundo. Quienes sobreviven a cortos períodos sin oxígeno pueden experimentar la muerte cerebral, otra forma triste de quedarse entre nosotros. Las víctimas de asfixia en los incendios pierden el conocimiento antes de arder.

Cuando la muerte ocurre por aplastamiento, las costillas se rompen perforando los órganos. Tórax constreñido. Tráquea cerrada. Pulmones hinchados como peces.

En el video, la señora de camisa café se cae en la puerta de un supermercado a causa del peso de la multitud, esa masa informe, asesina. Un hombre o diez, la pisan en la espalda. En los comentarios alguien habla de humillación, nadie menciona el aplastamiento, la fragilidad de los huesos, ese sonido de quiebre que precede al dolor.

Vivo en el país que sale en tus noticias, extranjero. No hay suficiente comida para todos y empezamos a desesperarnos. El globo se ha ido desinflando mientras millones seguimos adentro. No hagas preguntas. Estamos concentrados en respirar lo más lento posible, la nariz tendiendo al piso. Arriba, el país es un humo denso que empieza a descender.

Fotografía de Lucia Moretti